La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rechazó categóricamente este martes que el proceso penal que enfrenta el exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel, responda a una estrategia de persecución política por parte de la administración federal. Durante su tradicional conferencia de prensa matutina, la mandataria federal enfatizó que este tipo de casos deben analizarse con rigor a partir de las indagatorias ministeriales y no bajo una óptica partidista o electoral.
El papel de la Fiscalía General de la República
Sheinbaum insistió en que las indagatorias que involucran a exfuncionarios públicos corresponden estrictamente al ámbito de procuración de justicia. En este sentido, puntualizó que es la Fiscalía General de la República (FGR) la instancia encargada de integrar las carpetas de investigación correspondientes con base en pruebas sólidas y no en consignas políticas. La titular del Ejecutivo federal reiteró los siguientes puntos clave sobre la actuación institucional:
- Autonomía plena de los órganos de procuración de justicia en el país.
- Respeto irrestricto al debido proceso y a la presunción de inocencia de cualquier ciudadano.
- Exclusión de cualquier uso faccioso de las instituciones del Estado mexicano.
Reacciones en el escenario político nacional
Las declaraciones de la presidenta se producen en un contexto de alta sensibilidad política, donde diversos actores de la oposición han cuestionado la legalidad de las acciones judiciales emprendidas contra figuras destacadas de administraciones pasadas. Ante estos señalamientos, el gobierno federal ha optado por desmarcarse de las decisiones ministeriales, subrayando que la rendición de cuentas y el combate a la impunidad son pilares fundamentales de la actual administración, siempre garantizando que no existan distingos partidistas en la aplicación de la ley.
Antecedentes del caso y siguientes pasos legales
El proceso legal que enfrenta Ernesto Ruffo Appel ha generado diversas reacciones en el estado de Baja California y a nivel nacional, dado su historial político como el primer gobernador de oposición en la historia moderna de México. Por su parte, los equipos jurídicos del exmandatario estatal analizan las acusaciones para preparar su defensa legal ante los tribunales correspondientes, mientras que la FGR continúa con el desahogo de pruebas conforme a los plazos establecidos por la legislación penal vigente en el país.