El representativo nacional destroza los pronósticos y llega con el ánimo por las nubes.
La Selección Mexicana confirmó que vive uno de sus mejores momentos en los últimos años al derrotar con autoridad 3-0 a República Checa, completar una fase de grupos perfecta y avanzar a los dieciseisavos de final del Mundial 2026 como líder absoluto del Grupo A.
El conjunto dirigido por Javier Aguirre hizo historia al convertirse en el primer equipo mexicano que gana sus tres partidos de la fase de grupos en una Copa del Mundo. Además, terminó esta etapa sin recibir un solo gol, una muestra del equilibrio que ha encontrado el Tricolor tanto en defensa como en ataque.

Aunque el boleto a la siguiente ronda ya estaba asegurado antes del encuentro, México salió decidido a mantener el buen momento frente a un Estadio Azteca repleto, donde más de 80 mil aficionados volvieron a responder al llamado de la Selección.
República Checa complicó el panorama
El marcador final no refleja lo complicado que fue el primer tiempo. República Checa, obligada a ganar para mantener vivas sus aspiraciones de clasificar, salió a presionar desde los primeros minutos y puso en aprietos a la zaga mexicana.
Un disparo de Denis Visinsky pasó apenas a un costado del arco defendido por Raúl Rangel, mientras que el Tricolor lucía impreciso en la generación de juego. Los cambios realizados por Javier Aguirre tampoco encontraron resultados inmediatos y el equipo se fue al descanso sin poder imponer condiciones.
Entre las novedades destacó la titularidad del joven Gilberto Mora, quien con apenas 17 años se convirtió en el jugador más joven en iniciar un partido mundialista con México. También debutó en una Copa del Mundo el delantero Guillermo “Memote” Martínez, quien superó una lesión que estuvo cerca de dejarlo fuera del torneo.
Mateo Chávez cambió el rumbo del partido
La historia fue completamente diferente en la segunda mitad. México regresó con mayor intensidad, recuperó el control del balón y comenzó a encontrar espacios en la defensa europea.
Al minuto 55 llegó el momento que Mateo Chávez jamás olvidará. El lateral recibió un preciso pase de Luis Romo, ingresó al área completamente solo y definió con un potente disparo de zurda para marcar el primer gol del encuentro y el primero de su carrera en un Mundial.

El tanto cambió por completo el desarrollo del partido. República Checa perdió el orden y México aprovechó el momento para aumentar la ventaja.
Minutos más tarde, Julián Quiñones apareció atento dentro del área para capitalizar un error del arquero Matej Kovár, quien dejó un rebote tras un disparo mexicano. El delantero únicamente empujó el balón para colocar el 2-0 y prácticamente sentenciar el encuentro.

La noche histórica de Guillermo Ochoa
La emoción en el Estadio Azteca alcanzó su punto máximo cuando Guillermo Ochoa ingresó al terreno de juego en los minutos finales para sustituir a Raúl Rangel.
Con ese cambio, el histórico guardameta mexicano disputó oficialmente su sexto Mundial, igualando una marca reservada únicamente para leyendas como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.

La afición reconoció de inmediato la trayectoria de Ochoa con una larga ovación, mientras sus compañeros también celebraban el momento histórico.
Todavía hubo tiempo para cerrar la noche con otra alegría. Ya en tiempo de compensación, Ochoa inició una rápida ofensiva con un despeje largo. Santiago Giménez condujo el contragolpe y, tras un rebote concedido por el arquero checo, Álvaro Fidalgo apareció para empujar el balón y decretar el definitivo 3-0.
Un México que ilusiona
Más allá del resultado, el equipo de Javier Aguirre dejó una imagen muy positiva. La Selección terminó la fase de grupos con nueve puntos, tres victorias, cero goles recibidos y un plantel fortalecido, ya que el técnico ha utilizado prácticamente a todos los jugadores convocados, permitiendo que jóvenes como Gilberto Mora y Mateo Chávez ganen experiencia en el escenario más importante del futbol.

Ahora comienza la verdadera prueba para el Tricolor. La fase de eliminación directa pondrá a México frente a rivales de mayor exigencia, pero el funcionamiento mostrado en los tres primeros partidos permite soñar a una afición que vuelve a ilusionarse con una actuación histórica en un Mundial disputado en casa.
“Lo que hicimos ya quedó atrás. Las estadísticas y los récords sirven de poco si no seguimos avanzando. A partir de ahora empieza otro torneo y debemos estar preparados para el siguiente rival”, afirmó Javier Aguirre al finalizar el encuentro.
Con confianza, buen futbol y el respaldo de todo un país, México llega a los dieciseisavos de final como una de las selecciones más sólidas del Mundial 2026, decidido a seguir escribiendo historia frente a su gente.

